"Es mejor ignorar".
Hartazgo, insistente resonancia que merma la paciencia y la cordura antes que el oído. El crujir del cansancio se vuelve una insoportable percusión arritmica con el paso de las semanas, cada movimiento es más pesado que el anterior y la sola idea de moverse es un desafío que progresivamente, se hace más fácil declinar, optando uno por, en ocasiones que son cada vez más frecuentes, simplemente entregarse al cobarde ostracismo, ese que nunca promete nada, pero tampoco decepciona. La recompensa nunca es tan grande, tras varios intentos, rápidamente se cae en cuenta de que independientemente de las expectativas o la cantidad de voluntad que se pueda invertir en ello, no habrá un cambio o recuperación consecuente. Similar a lo que ocurriría con un perro adiestrado o un niño víctima de maltrato, el bien intencionado error de la intención, se transforma en la campana que dispara, como reaccion, una auto-cumplida profesia de fracaso. -Debe ser el ruido- pensé ante el pico de estres, y con...